martes, 4 de noviembre de 2008

Los sacramentos de la Iniciación Cristiana

1.1 Introducción

Concretamente, dentro de los signos que conducen al diálogo de salvación, de santificación y de culto entre Dios y su pueblo, ocupan un lugar importante y especial los sacramentos de Iniciación Cristiana, que son fuentes eficaces de gracia, lugares de encuentro salvífico y momentos de renovar la fe y la alianza de amor con el Señor.
Iniciación Cristiana es el proceso de maduración de la fe, vinculado a la recepción de los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Eucaristía.
Estos tres sacramentos realizan la plena incorporación del creyente al misterio de Cristo y de su Iglesia. Todo posterior crecimiento en el compromiso de la fe remite a estos tres sacramentos como a su fundamento.
Los tres sacramentos de iniciación forman, entre si, una unidad dinámica, de tal forma, que cada uno de ellos está relacionado con el otro.
El Bautismo nos otorga el ser cristiano y está intrínsecamente referido a la Eucaristía, alimento del peregrino hasta la plenitud del ser cristiano. La Confirmación, por su peculiar donación del Espíritu Santo, nos capacita para llevar el Bautismo y la Eucaristía a su dimensión de compromiso adulto.
Afín de conducir mejor al pueblo de Dios a una mayor responsabilidad, a una mayor vivencia y a un mayor fruto de los sacramentos de iniciación, se presentan unas pautas para una Pastoral Sacramentaria en nuestra Parroquia.

A. Consideraciones

  1. Nuestro pueblo fiel es un pueblo amante de la vida sacramental.
  2. La celebración de los sacramentos no siempre ha estado enmarcada dentro de una clara dimensión evangelizadora.
  3. La participación activa, consciente, fructuosa del pueblo de Dios no siempre ha alcanzado el nivel deseado o debido.
  4. La Pastoral Sacramental debe conducir eficazmente hacia las metas a las cuales están ordenados los sacramentos (culto a Dios en espíritu y verdad, santificación de las personas, edificación de la comunidad como Cuerpo de Cristo, compromiso de acción y de testimonio en la vida diaria, etc).

B. Compromisos Prácticos

  1. En la acción pastoral se tome muy en cuenta la íntima y necesaria unidad de los tres sacramentos de la Iniciación Cristiana, y se prepare su celebración con una seria catequesis.
  2. La Pastoral de los Sacramentos de la Iniciación no sea sólo iniciación a la doctrina de los sacramentos, sino también y sobre todo iniciación de los cristianos en la vida y en la misión de la Iglesia.

1.2 La Iniciación Cristiana de Adultos.

A. Criterios Generales:

El Concilio Vaticano II ha restaurado para la Iglesia Latina, "el catecumenado de adultos, dividido en diversos grados"(SC64). Por su misma naturaleza, la Iniciación Cristiana de Adultos, debe resaltar la unidad de los tres sacramentos con toda claridad. El catecumenado prepara, al mismo tiempo, para los tres sacramentos, que se reciben ordinariamente juntos, en una sola y gran celebración.
Según el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos, esta iniciación comprende dos etapas fundamentales: la evangelización, que culmina con la acogida del candidato en la comunidad cristiana, y el catecumenado, etapa que termina con la participación plena en los sacramentos pascuales.
La tarea de la Iniciación Cristiana se desarrolla con adultos no bautizados. Por tanto, el catecumenado lleva a cabo comunitariamente la Iniciación Cristiana de los Adultos convertidos.
El catecumenado, o formación de los catecumenos, tiene por finalidad permitir a estos últimos, en respuesta a la iniciativa divina y en unión con una comunidad eclesial, llevar a madurez su conversión y su fe. "Por lo tanto, hay que iniciar adecuadamente a los catecúmenos en el misterio de la salvación, en la práctica de las costumbres evangélicas y en los ritos sagrados, que deben celebrarse en los tiempos sucesivos, e introducirlos en la vida de fe, la liturgia y la caridad del Pueblo de Dios.

B. Compromisos Prácticos

Teniendo en cuenta las orientaciones del Magisterio Eclesiástico sobre la Iniciación Cristiana de Adultos, nos proponemos:
  1. Por la importancia de esta preparación sacramental, ésta debe ser realizadas por un grupo particular de catequistas, preparados convenientemente para tal fin;
  2. Que el desarrollo de la catequesis se realice según las orientaciones del ritual propio y en el tiempo propio de estos sacramentos.
  3. Que se prepare y se involucre activamente a la comunidad parroquial para el acompañamiento y celebración de estos sacramentos de iniciación.